Un lugar otro para la ley[1]
Es porque
ningún hombre puede ser de otro hombre
propiedad, ni
de ninguna manera el patrimonio […]
Marqués de
Sade
Porque has
sido proletario toda la vida
te han formado un pensamiento
seudoburgués
para que creas, para que
pienses y
sientas como burgués.
Eso ni Marx
se lo pudo imaginar.
¿Ya tienes tu tarjeta de crédito
para consumir
chingaderitas
y tener una
deuda hasta
el fin de tus
pinches días?
Rodrigo Garnica
[…] el vacío
de mi estirpe el gran hueco
del alma el
gran dolor del hombre
el bramido el
silencio por siempre […]
Ernesto de la Peña
La ley es
imperativa, pero su violencia
está en su
intento de universalización.
Helí Morales
El psicoanálisis como una
apuesta, una apuesta del lado de la pérdida, un apelar porque siga siendo un
síntoma, un síntoma de resistencia ante los discursos universales y
totalitarios. ¿Cómo apostar por un ejercicio que nada tiene que ver con el dar
sentido a las cosas? El psicoanálisis como un mal-estar, malestar que insiste,
que habla, que se mueve, que no se anquilosa en las promociones de un mercado
del saber único e inamovible. Una apuesta por la vida,
en la vida y para la vida vista desde otra lógica. No del lado del encuentro de
un objeto precioso que dé la felicidad, ni del lado de la homeostasis, ni
tampoco de un intento por apaciguar los corazones vía el engaño. Es una
propuesta por la vida, por ese transitar por y justo por el vacío, el hueco que
está dentro de nosotros como sujetos. ¿Cómo construir alrededor de un hueco? No
lo sabemos, pero lo que proponemos es no negar la existencia de esa falla en
ser. ¿Se alcanzará a llenar ese hueco?, más valiera que no. ¿Qué hacer ante los
intentos de curar a la humanidad del psicoanálisis? Resistir, cada cual desde
sus trincheras; gritar, escribir, crear, contra
todo aquello que apunte a la unidad; acompañados de lo que no marcha, lo que no
anda, diría Lacan.
¿Qué lugar tiene la ley
en nuestros días?, ¿de qué ley hablamos?, ¿de una ley sobre todas las cosas?,
¿una ley del lado de la imposición?, ¿una ley acomodaticia?, ¿una ley que se
puede comprar, acomodar de acuerdo con los intereses de unos cuantos? Recordemos que no hace mucho[2] escuchamos un discurso que
emitiera el Presidente Felipe Calderón, a propósito de una celebración más de
la batalla de Puebla en nuestro país, la frase que queremos puntuar es:
“Tenemos la razón, la ley y la fuerza”, aquí el punto que nos interesa es el “tenemos”,
es decir, no se duda de que se posea: la razón, la ley, y sabemos, por los
actos y la campaña contra el narcotráfico, que la fuerza se ejerció. Y
trajo consigo miles de muertos. ¿Ante un discurso como el aquí referido debemos
callar? Sabemos que la posición de dicho Mandatario está del lado de los
fundamentalistas, se tiene, se es, se hace. Lo bueno, lo malo. No hay puntos
medios. El acabar con “los malos”, los narcotraficantes (acorde con ese
discurso) era la meta. En dicha estructura de poder no media pregunta sobre lo
que el Estado realiza para que aquello del orden social exista. Pareciera que
sólo se ve a través de un aparador, como si de ese lado no hubiera
responsabilidad alguna. Se ejerce el poder, la autoridad, “la ley”. Hemos dicho
en otro momento que no se trata de negar la ley, sino de poner el acento en las
formas de ejercer dicha ley. Sabemos que en la historia de nuestro país, y del
mundo, tenemos todo un menú de ejemplos que nos muestran el autoritarismo
llevado al extremo, lo que provoca, como consecuencia, millones de muertos. De
ahí el convocar a Freud, a Marx y a Lacan, cada cual con sus propuestas. Todos
ellos nos acompañaron en este camino, donde la principal lectura que hacemos es
una apuesta por una opción otra, por apelar al descentramiento
del sujeto, de la historia, un alejarse de los discursos unificadores y
totalitarios.
* Fragmento del último capítulo del
libro: “Antes bien, no ser. De Edipo a Eatherly y más allá…” de Asbel Hernández, Psicoanalista.
Libro publicado en noviembre del 2013. Compartimos aquí el inicio de dicho
capítulo que la autora nos brinda. Es importante señalar que por la extensión original
del capítulo y ante la imposibilidad de resumir el mismo, lo integramos en el
blog como una invitación para acercarse al libro.
El libro se puede adquirir en “Librería Bonilla”: www.libreriabonilla.com.mx o bien con la autora. Contacto: hazvel74p@hotmail.com
[2] En el 2011.
Período presidencial (2006-2012) de Felipe Calderón.

Excelente
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