lunes, 4 de mayo de 2015

Un lugar otro para la ley[1]

Asbel Hernández



Es porque ningún hombre puede ser de otro hombre
propiedad, ni de ninguna manera el patrimonio […]

 Marqués de Sade


Porque has sido proletario toda la vida
 te han formado un pensamiento
seudoburgués para que creas, para que
pienses y sientas como burgués.
Eso ni Marx se lo pudo imaginar.
 ¿Ya tienes tu tarjeta de crédito
para consumir chingaderitas
y tener una deuda hasta
el fin de tus pinches días?

Rodrigo Garnica


[…] el vacío de mi estirpe el gran hueco
del alma el gran dolor del hombre
el bramido el silencio por siempre […]

Ernesto de la Peña


La ley es imperativa, pero su violencia
está en su intento de universalización.

Helí Morales


El psicoanálisis como una apuesta, una apuesta del lado de la pérdida, un apelar porque siga siendo un síntoma, un síntoma de resistencia ante los discursos universales y totalitarios. ¿Cómo apostar por un ejercicio que nada tiene que ver con el dar sentido a las cosas? El psicoanálisis como un mal-estar, malestar que insiste, que habla, que se mueve, que no se anquilosa en las promociones de un mercado del saber único e inamovible. Una apuesta por la vida, en la vida y para la vida vista desde otra lógica. No del lado del encuentro de un objeto precioso que dé la felicidad, ni del lado de la homeostasis, ni tampoco de un intento por apaciguar los corazones vía el engaño. Es una propuesta por la vida, por ese transitar por y justo por el vacío, el hueco que está dentro de nosotros como sujetos. ¿Cómo construir alrededor de un hueco? No lo sabemos, pero lo que proponemos es no negar la existencia de esa falla en ser. ¿Se alcanzará a llenar ese hueco?, más valiera que no. ¿Qué hacer ante los intentos de curar a la humanidad del psicoanálisis? Resistir, cada cual desde sus trincheras; gritar, escribir, crear, contra todo aquello que apunte a la unidad; acompañados de lo que no marcha, lo que no anda, diría Lacan.
¿Qué lugar tiene la ley en nuestros días?, ¿de qué ley hablamos?, ¿de una ley sobre todas las cosas?, ¿una ley del lado de la imposición?, ¿una ley acomodaticia?, ¿una ley que se puede comprar, acomodar de acuerdo con los intereses de unos cuantos? Recordemos que no hace mucho[2]  escuchamos un discurso que emitiera el Presidente Felipe Calderón, a propósito de una celebración más de la batalla de Puebla en nuestro país, la frase que queremos puntuar es: “Tenemos la razón, la ley y la fuerza”, aquí el punto que nos interesa es el “tenemos”, es decir, no se duda de que se posea: la razón, la ley, y sabemos, por los actos y la campaña contra el narcotráfico, que la fuerza se ejerció. Y trajo consigo miles de muertos. ¿Ante un discurso como el aquí referido debemos callar? Sabemos que la posición de dicho Mandatario está del lado de los fundamentalistas, se tiene, se es, se hace. Lo bueno, lo malo. No hay puntos medios. El acabar con “los malos”, los narcotraficantes (acorde con ese discurso) era la meta. En dicha estructura de poder no media pregunta sobre lo que el Estado realiza para que aquello del orden social exista. Pareciera que sólo se ve a través de un aparador, como si de ese lado no hubiera responsabilidad alguna. Se ejerce el poder, la autoridad, “la ley”. Hemos dicho en otro momento que no se trata de negar la ley, sino de poner el acento en las formas de ejercer dicha ley. Sabemos que en la historia de nuestro país, y del mundo, tenemos todo un menú de ejemplos que nos muestran el autoritarismo llevado al extremo, lo que provoca, como consecuencia, millones de muertos. De ahí el convocar a Freud, a Marx y a Lacan, cada cual con sus propuestas. Todos ellos nos acompañaron en este camino, donde la principal lectura que hacemos es una apuesta por una opción otra, por apelar al descentramiento del sujeto, de la historia, un alejarse de los discursos unificadores y totalitarios.




* Fragmento del último capítulo del libro: “Antes bien, no ser. De Edipo a Eatherly y más  allá…” de Asbel Hernández, Psicoanalista. Libro publicado en noviembre del 2013. Compartimos aquí el inicio de dicho capítulo que la autora nos brinda. Es importante señalar que por la extensión original del capítulo y ante la imposibilidad de resumir el mismo, lo integramos en el blog como una invitación para acercarse al libro.
El libro se puede adquirir en “Librería Bonilla”: www.libreriabonilla.com.mx  o bien con la autora. Contacto: hazvel74p@hotmail.com
[2] En el 2011. Período presidencial (2006-2012) de Felipe Calderón.

1 comentario: