FOUCAULT ANTE EL PSICOANÁLISIS
(LOCURA)
Carlos Alburquerque
Michel
Foucault en su libro: Histoire de la
folie á l´âge classique,
plantea una historia de la locura, desde
la santidad de la locura medieval hasta su asesinato clínico a comienzo del
siglo XVII por parte de la psiquiatría, disciplina que se constituyó a partir
de la transformación de la locura en alienación mental.
El nacimiento
de la psiquiatría moderna planteado por Foucault, se origina en la
medicalización de la locura y en la instauración de un espacio terapéutico
destinado a curarla, es decir un
“asilo”, en donde la locura ya no es portadora de una verdad. Esta
descalificación de la locura en la tradición occidental, es producto del nuevo
privilegio de la razón sobre la sinrazón. Esta última es la figura que
representa la locura, transformada en enfermedad mental.
Esta
contraposición de razón-sinrazón, fundamentada por la cultura occidental, se manifiesta en que el loco no tiene nada
que decir que sea verdad.
Estas
afirmaciones de Foucault ponen en evidencia que fue la tradición de la razón en
occidente, la que marcó la devaluación de la locura y su exclusión del campo
social.
Para Foucault,
la locura es una forma de expresión de un pensamiento alterno ante la
discursividad hegemónica de la razón, es decir, la locura vista como discurso
periférico, donde lo trágico y la sinrazón cobran valor como maneras de decir:
lo cual se puede apreciar en la obra de locos egregios, tales como: Goya,
Hölderlin, Nietzsche y Artaud (quienes experimentaron la genialidad y también
la locura, en algún momento de su existencia).
La tradición
de la razón surge a partir de la
filosofía del sujeto, y de la centralidad del sujeto sobre el discurso:
epistemología con la cual Foucault siempre estará en desacuerdo. Debido a que
el proyecto epistemológico foucultiano plantea el descentramiento del sujeto.
El sujeto, al estar descentrado, ya no tendría fundamento, por consiguiente no
habría límite entre la razón y la
sinrazón.
(Kathe
Kollwitz, "Prisoners Listening To Music", 1925)
Según
Foucault, el lenguaje es la estructura primera y última de la locura, es su
forma constituyente. El psicoanálisis y la antropología estructural al plantear
una idea de inconsciente que descentra a la conciencia, entendida esta última
como eje del pensamiento, encuentran eco en la obra de Foucault. Ya que para el
psicoanálisis, el lenguaje antecede al sujeto y es en el lenguaje donde el
sujeto puede develar lo que de verdad hay en él. El psicoanálisis ejemplifica a
través de las formaciones del inconsciente – el lapsus, el chiste, el síntoma,
el sueño (como narración)- el postulado de Foucault de que es el lenguaje el
que habla por el sujeto, mostrando con ello, que el sujeto y su saber, son sólo
otra forma de subjetivación, producto del lenguaje.
El diálogo que
mantiene Foucault en toda su obra con el psicoanálisis, específicamente con
relación a la locura, muestra que sí bien el psicoanálisis es heredero de la
tradición clínica de la medicina, se diferencia de ésta, al plantear la
excentricidad del sujeto y su posición frente a locura, como forma en la que el
sujeto es torturado por el lenguaje.
La locura es,
así, una subversión discursiva perseguida por los sistemas de control y
vigilancia, efecto de la panóptica occidental, en donde todos somos oprimidos
por poderes en su especificidad multiforme. La propuesta foucultiana sobre la
locura, nos permite hacer un análisis de dichos poderes precisamente en el
momento en que somos atravesados por ellos.

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