jueves, 2 de julio de 2015

FOUCAULT ANTE EL PSICOANÁLISIS (LOCURA)
 Carlos Alburquerque

Michel Foucault en su libro: Histoire de la folie á l´âge classique, plantea una  historia de la locura, desde la santidad de la locura medieval hasta su asesinato clínico a comienzo del siglo XVII por parte de la psiquiatría, disciplina que se constituyó a partir de la transformación de la locura en alienación mental.
El nacimiento de la psiquiatría moderna planteado por Foucault, se origina en la medicalización de la locura y en la instauración de un espacio terapéutico destinado a curarla,  es decir un “asilo”, en donde la locura ya no es portadora de una verdad. Esta descalificación de la locura en la tradición occidental, es producto del nuevo privilegio de la razón sobre la sinrazón. Esta última es la figura que representa la locura, transformada en enfermedad mental.
Esta contraposición de razón-sinrazón, fundamentada por la cultura occidental,  se manifiesta en que el loco no tiene nada que decir que sea verdad.
Estas afirmaciones de Foucault ponen en evidencia que fue la tradición de la razón en occidente, la que marcó la devaluación de la locura y su exclusión del campo social.
Para Foucault, la locura es una forma de expresión de un pensamiento alterno ante la discursividad hegemónica de la razón, es decir, la locura vista como discurso periférico, donde lo trágico y la sinrazón cobran valor como maneras de decir: lo cual se puede apreciar en la obra de locos egregios, tales como: Goya, Hölderlin, Nietzsche y Artaud (quienes experimentaron la genialidad y también la locura, en algún momento de su existencia).

La tradición de la razón  surge a partir de la filosofía del sujeto, y de la centralidad del sujeto sobre el discurso: epistemología con la cual Foucault siempre estará en desacuerdo. Debido a que el proyecto epistemológico foucultiano plantea el descentramiento del sujeto. El sujeto, al estar descentrado, ya no tendría fundamento, por consiguiente no habría límite entre  la razón y la sinrazón.
(Kathe Kollwitz, "Prisoners Listening To Music", 1925)
Según Foucault, el lenguaje es la estructura primera y última de la locura, es su forma constituyente. El psicoanálisis y la antropología estructural al plantear una idea de inconsciente que descentra a la conciencia, entendida esta última como eje del pensamiento, encuentran eco en la obra de Foucault. Ya que para el psicoanálisis, el lenguaje antecede al sujeto y es en el lenguaje donde el sujeto puede develar lo que de verdad hay en él. El psicoanálisis ejemplifica a través de las formaciones del inconsciente – el lapsus, el chiste, el síntoma, el sueño (como narración)- el postulado de Foucault de que es el lenguaje el que habla por el sujeto, mostrando con ello, que el sujeto y su saber, son sólo otra forma de subjetivación, producto del lenguaje.
El diálogo que mantiene Foucault en toda su obra con el psicoanálisis, específicamente con relación a la locura, muestra que sí bien el psicoanálisis es heredero de la tradición clínica de la medicina, se diferencia de ésta, al plantear la excentricidad del sujeto y su posición frente a locura, como forma en la que el sujeto es torturado por el lenguaje.
La locura es, así, una subversión discursiva perseguida por los sistemas de control y vigilancia, efecto de la panóptica occidental, en donde todos somos oprimidos por poderes en su especificidad multiforme. La propuesta foucultiana sobre la locura, nos permite hacer un análisis de dichos poderes precisamente en el momento en que somos atravesados por ellos.


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